Las murallas de León

En la ciudad de León se conservan todavía tramos de las antiguas murallas que delimitaban en forma de rectángulo el casco antiguo. Algunos de los restos más importantes se encuentran en la Avenida de los Cubos justo detrás de la Catedral y en la Avenida Ramón y Cajal, al lado de la Colegiata de San Isidoro.

También encontramos restos amurallados en el Arco de la Carcel en la Plaza del Espolón, en la Avenida de Independencia y en la calle de las Cercas.

DE ORIGEN ROMANO Y CON TRAZAS MEDIEVALES, LA MURALLA DE LEON ESTA CONSIDERADA COMO UNA DE LAS MÁS ANTIGUAS QUE SE CONSERVAN EN ESPAÑA.

Las murallas de León corresponden a la cerca romana construida entre los siglos I y IV, con añadidos posteriores de los siglos XII al XV. La primera fortificación de León se remonta al siglo I a.C., en época augusta, cuando León no era más que un campamento militar romano y consistía en una doble empalizada de madera.

En los siguientes 200 años, hasta el siglo I, durante la dinastía Julio-Claudia se construyó una nueva muralla unos 20 metros por delante de la original. Esta nueva estructura era también de madera. En los siglos I y II la pared exterior de la muralla se reemplazó por un muro de piedra. La muralla tenía una altura de unos 6,5 metros y un grosor de 2. En ella se abrieron cuatro accesos dobles (hoy están desaparecidos) y se eliminaron los fosos.

Hacia finales del siglo III o comienzos del IV se alzó una nueva muralla, la que puede verse actualmente en la ciudad. Esta vez de piedra y con una altura de 10 metros y un grosor de 5,  jalonada por torres o cubos semicirculares.

A finales del siglo XIV el rey Alfonso VI ordenó construir la muralla medieval que se extiende hacia el sur, caracterizada por dobles muros de canto rodado y almenas rematadas con saeteras muy típicas de la época medieval.

A lo largo de la Edad Media y Moderna se realizaron diversas reparaciones de diferente alcance por todo el trazado. El abandono sufrido en época moderna dejó a la ciudad desprotegida a comienzos del siglo XIX. Las últimas obras importantes de refortificación corresponden a la primera guerra carlista, concretamente al periodo entre 1836 y 1840.

La muralla romana rodeaba el recinto del campamento militar, era de forma rectangular y contaba con una puerta en cada uno de sus laterales. Aunque en la actualidad la muralla no está completa, los pequeños tramos que se conservan dan una imagen del contorno cuadrangular del casco viejo de la ciudad.

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Fuente: www.castillosdelolvido.com

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